
No ciegue a su equipo: Una guía práctica para la instalación de lámparas UV
Las lámparas germicidas UV son ideales para limpiar superficies y asegurarse de que la tinta se adhiera bien en los procesos de impresión industrial. Pero, seamos realistas: la luz UV es algo muy dañino. Si se cometen errores en el blindaje o en los mecanismos de seguridad, las personas que operan las máquinas podrían sufrir daños permanentes en los ojos y quemaduras en la piel. No vale la pena correr ese riesgo.
El problema del ozono
La mayoría de estas lámparas funcionan a 253,7 nm. Ahora, tiene que tomar una decisión: ¿prefiere lámparas que generen ozono o aquellas que no lo generen?
Si elige las lámparas que generan ozono (las de 185 nm), tendrá un ambiente más limpio. Pero hay un problema: el ozono destruye los sellos de plástico y goma. Si coloca estas lámparas en un espacio cerrado, debe utilizar cables resistentes al ozono. De lo contrario, el aislamiento de los cables se dañará y se quemará en pocos meses. Es un fallo frustrante, pero evitable.
Proteger a las personas
Aquí está la regla de oro: use un sistema de seguridad físico. Por favor, no confíe en su software para garantizar la seguridad. Utilice interruptores de seguridad en cada panel de acceso. En cuanto una puerta se abra, el circuito debe cortarse de inmediato. Punto.
En cuanto al blindaje, utilice aluminio o policarbonato especializado que bloquee los rayos UV. No dé crédito a quienes le digan que el vidrio estándar sirve; en realidad, no es así. El vidrio permite que los rayos UV atraviesen fácilmente, y eso es lo que causa accidentes.
Lidiar con el calor
Las lámparas de alta potencia se calientan mucho. Muy mucho.
Si utiliza un gran número de lámparas, asegúrese de que sus ventiladores puedan disipar el calor de los balastos. Cuando las lámparas se sobrecalientan, el cátodo se daña rápidamente y la potencia de los rayos UV disminuye. Notará que la luz se debilita mucho antes de que la lámpara deje de funcionar.
Guarde los balastos en un gabinete bien ventilado para evitar que se dañen. Pero aquí está el problema: necesita ese flujo de aire para enfriar las lámparas, pero no puede dejar que ese aire lleno de ozono llegue directamente al rostro del operador. Es un equilibrio delicado, pero una buena ventilación le evitará tener que reemplazar piezas costosas cada pocos meses.