
La verdad sobre las lámparas UV para la impresión textil
La mayoría de las personas piensan que las lámparas UV son útiles solo para eliminar gérmenes en los hospitales. Pero en el mundo textil, su función es mucho más amplia. Las utilizamos para curar las tintas y evitar que los tejidos se dañen. En resumen, evitan que los microorganismos dañen las fibras del tejido o arruinen la calidad de la impresión.
Ajustar la intensidad adecuada
Para obtener buenos resultados, es necesario utilizar un espectro UV-C, alrededor de 254 nm. Ese es el rango óptimo para destruir el ADN de los microorganismos. Puede ser tentador aumentar la potencia de las lámparas para acelerar el proceso de producción.**Pero no lo haga.**Si se utiliza demasiada potencia, se generará mucho calor, lo que dañará los tejidos. Nadie quiere camisas quemadas. Se trata de encontrar un equilibrio entre la velocidad de movimiento de la cinta transportadora y la intensidad de la luz UV.
Equipo adecuado: no escatime en calidad
Es necesario utilizar vidrio de cuarzo de alta pureza para los tubos. ¿Por qué? Porque el vidrio normal bloquea la luz UV-C. Si se utiliza vidrio estándar, en realidad se está utilizando una bombilla cara que no sirve para nada. El vidrio de cuarzo permite que la luz UV pase a través de él. También es importante evitar los reflectores de plástico. La luz UV destruye el plástico con el tiempo; este se vuelve amarillo y se agrieta en pocas semanas. Es mejor utilizar aluminio pulido o acero inoxidable. No solo son más duraderos, sino que también resisten el ozono que emiten estas lámparas. Además, el aluminio pulido refleja los fotones de vuelta hacia el tejido, donde deben estar.
Mantener la seguridad y la calidad
La luz UV-C es peligrosa si llega a la piel o los ojos. No se puede simplemente instalar estas lámparas sin más medidas de seguridad. Es necesario contar con sistemas de seguridad que apaguen la luz en cuanto se abra la puerta de protección. Sin excepciones. Otra cosa importante: estas lámparas pueden engañar. Pueden parecer encendidas, incluso cuando ya no emiten la cantidad suficiente de luz UV. La única forma de saberlo con certeza es utilizando un radiómetro UV. Revise la intensidad de la luz cada mes. Si disminuye, la calidad de la impresión se verá afectada. Recuerde que si se utilizan a máxima intensidad para producir más productos, las lámparas se agotarán más rápido. Es un compromiso entre la duración de las lámparas y la cantidad de productos que se pueden producir.