
Deje de adivinar cuando sus bombillas UV están agotadas
Durante mucho tiempo, las bombillas UV a base de mercurio han sido como “cajas negras”. Solo basta con encenderlas para que cumplan su función: curar resinas o esterilizar superficies. Pero uno solo puede esperar lo mejor. Por lo general, no se sabe que hay un problema hasta que la bombilla se quema por completo o se da cuenta de que su rendimiento ha disminuido drásticamente.
Es una forma frustrante de operar una línea de producción. Por eso, decidimos solucionarlo integrando un sistema de monitoreo remoto en la estructura misma de la lámpara.
La disminución gradual del rendimiento
El problema con las lámparas a base de vapor de mercurio es que no dejan de funcionar de repente. Su rendimiento va disminuyendo gradualmente. A medida que los electrodos se desgastan y la presión del vapor de mercurio cambia, el rendimiento en luz UV también disminuye. Lo peor es que la factura de electricidad sigue siendo la misma. Se paga por potencia total, pero se obtiene solo la mitad del rendimiento esperado. Eso significa que la eficiencia desaparece por completo.
Al agregar telemetría en tiempo real, se puede ver la potencia y el rendimiento espectral en un panel de control. Ya no hay necesidad de adivinar. Se puede programar el reemplazo de las bombillas basándose en los datos reales.
Los componentes necesarios para hacerlo funcionar
No basta con instalar algún software para resolver este problema. Los entornos UV son extremadamente hostiles: hace calor, hay condiciones muy duras, y estos entornos dañan fácilmente los componentes electrónicos baratos. Utilizamos transformadores de corriente para altas temperaturas y sensores UV especiales que se encuentran fuera de la carcasa de cuarzo, para así poder monitorear la intensidad de la luz. Al conectarlos a un PLC o a una puerta de enlace en la nube, se obtiene una visión clara del consumo de energía.
Imagínese tener diez lámparas. Si una de ellas consume un 15% más de corriente que las demás, entonces se ha encontrado el punto débil. Se puede reemplazar esa lámpara según sea necesario, antes de que toda la línea de producción se detenga.
Las compensaciones necesarias
Bueno, esto no es una solución mágica. La adición de esta tecnología aumenta el tamaño del equipo. No se pueden simplemente instalar estas lámparas en cualquier toma eléctrica; es necesario actualizar el balasta o añadir un módulo de monitoreo. Además, los sensores también requieren mantenimiento: deben calibrarse cada seis meses para asegurarse de que los datos mostrados sean precisos.
Pero para los ingenieros que trabajan en primera línea, vale la pena. Se reduce la cantidad de desperdicios, se reducen los problemas, y se tiene una idea clara de cuánta energía se necesita para producir cada unidad que sale de la línea de producción.