
Cómo lograr una curado adecuado con luz UV
Lo importante de la tecnología UV es que no se trata simplemente de reemplazar una bombilla. Ya sea que se trate de impresión o esterilización, lo esencial es utilizar la cantidad correcta de luz para lograr el objetivo deseado.
No nos limitamos a enviarle un conjunto de piezas y desearle suerte. Nos sentamos con usted para determinar exactamente qué longitud de onda e intensidad son necesarias para el material con el que está trabajando.
El equilibrio entre intensidad y efectividad
Si quiere un buen resultado en el proceso de curado, necesita que haya suficiente energía llegando a la superficie cada segundo. ¿Sencillo, verdad?
Pero si acelera su línea de producción, surge un problema: para evitar que los productos queden insuficientemente curados, debe aumentar la potencia de la lámpara o acercarla más a la superficie a tratar.
Pero hay un problema: las lámparas de alta potencia se calientan mucho. Si su sistema de enfriamiento no puede manejar ese calor, las lámparas se dañarán rápidamente, o peor aún, los materiales podrían deformarse. Todo se reduce a encontrar un equilibrio.
Los detalles que arruinan todo
La mayoría de los problemas ocurren debido a detalles insignificantes, como los conectores y las cubiertas de cuarzo.
Si hay un contacto eléctrico imperfecto en la base de la lámpara, se pueden producir chispas. Eso significa que los extremos de la lámpara se dañan. Nos aseguramos de que todo esté bien conectado, para evitar pérdidas de voltaje o gastos innecesarios en repuestos.
Luego está la luz en sí.
Si se trata de esterilización profunda, se necesita luz UV de onda corta. Pero si se trabajan capas gruesas de tinta, se requieren longitudes de onda mayores. Es necesario adaptar la lámpara a los componentes químicos presentes en la tinta. Si no se hace así, la superficie seguirá siendo pegajosa, sin importar cuánto tiempo se exponga a la luz.
Encontrar el punto ideal
Es tentador usar la máxima intensidad para acelerar el proceso. Pero eso genera una gran carga en el suministro de energía y en los balastes.
No se puede simplemente aumentar la corriente que pasa por la lámpara esperando que todo funcione bien. Al final, la lámpara se dañará.
Nosotros le ayudamos a encontrar ese punto intermedio: aquel donde su producto se cura perfectamente, pero sin tener que reemplazar sus equipos cada tres meses.